Pregunta: ¿Ha leído los textos de Albert Slosman, considerado por muchos como el que descifró los jeroglificos egipcios del Libro de los Muertos, desde una perspectiva totalmente distinta a los ortodoxos, y relacionándolos directamente con las cronicas del Gran Cataclismo de la Atlántida?

Respuesta: 1. El Sr. Slosman como egiptólogo deja mucho que desear. Sus traducciones de los jeroglíficos egipcios no solo son erróneas sino que en algunos casos hasta inventadas. De Slosman se han sacado ideas como estas: “…en la lectura de los jeroglíficos el agua se representa con una línea quebrada; el plural ‘las aguas’ con dos líneas; con tres ‘la crecida del Nilo’ y ‘el diluvio’ con cinco líneas quebradas. Como el zodíaco de Déndera está rodeado de ocho líneas, nos encontramos con un ‘superdiluvio’, de ahí la idea de llamarlo ‘El gran cataclismo’…”

En primer lugar, “agua”, en singular, siempre se escribe con el determinativo de “masa de agua o líquido”, el cual siempre se representa con tres líneas quebradas, nunca con una sola. Una línea sóla línea quebrada representa la letra n y jamás se usó en el antiguo Egipto como ideograma o logograma de “agua”, en sigular. Dos líneas quebradas sólo indicarían dos consonantes n. El plural de agua, o sea “aguas” se representaba igualmente con tres líneas quebradas nunca con dos. En cuanto a la crecida del Nilo, Hapy, sí es cierto que se representaba con tres líneas quebaradas porque este es el determinativo de “masas de aguas” en general. En cuanto a eso de que el diluvio se representaba con cinco líneas quebradas, sinceramente, no se de donde se lo ha sacado Slosman (o Bourgon, su interlocutor). Todas las palabras usadas en la antigua lengua egipcia para representar a las grandes inundaciones o “diluvios” (término este no muy apropiado) siempre llevaban como determinativo el mismo jeroglífico de las “masas de aguas” consistente en tan sólo tres líneas quebradas.

Por otra parte, existe un jeroglífico usado para respresentar a las lluvias y a las tormentas, y por extensión a la inundación por lluvias, que consiste en seis líneas quebradas que caen en vertical desde el jeroglífico del cielo o bóveda celeste. Este es el único jeroglífico que representa más de tres líneas quebradas de aguas, y como ya he dicho, se usaba para representar a las lluvias y a las tormentas, fundamentalmente. De hecho, no está muy claro que los egipcios conocieran el concepto del “Diluvio” tal y como lo conocemos los occidentales por la influencia judeo-cristiana. La acción acuática más destructora que debieron conocer los egipcios sería la inundación por las aguas del Nilo, más que por las lluvias. Lo que no impide que en algún momento histórico determinado ocurriera alguna catástrofe relacionada con abundantes lluvias constantes y muy duraderas, pero insisto en que los estudios paleoclimáticos conocidos parecen coincidir en que Egipto lleva muchos, muchísimos, miles de años con un clima bastante similar al actual, donde un período de enormes y duraderas lluvias sería un acontecimiento bastante raro y esporádico.

Slosman también afirma falacias como la siguiente: “… los arquitectos ‘sucesores de Horus’, que fueron los primeros supervivientes llegados a las orillas del Nilo, tras el cataclismo atlante …” Pregunto, ¿dónde está la fuente documental que permite sustentar esta afirmación? ¿Por qué no la cita? Sencillamente porque no existe. Slosman se limita a repetir lo que otros esoteristas y teósofos, pero sin aportar ni una sola inscripción griega, latina o egipcia que confirme esa falacia de que los “Sucesores de Horus”, provenían de la Isla Atlantis. Esta afirmación no es más que una mera especulación sin fundamento.

Otras falacias de Slosman: 1. “El punto de partida es el capítulo XVII del Libro de los Muertos porque a través de él se llega a la Atlántida. AHA-MEN-PTAH (Amenta para los griegos; Amenti, en castellano), el reino de los muertos, pero que en su traducción exacta quiere decir ‘primer corazón o corazón primogénito de Ptah’ (según multitud de textos Ptah es ‘el Dios Único’, ‘el Dios Eterno’, ‘el Todopoderoso’). 2. los ancestros, y los ancestros son los faraones, porque ‘faraón’ es de nuevo una palabra griega que en jeroglífico es PHER-AON, PER-AHA, lo que significa ‘descendiente del Primogénito’ y el primogénito es Osiris. 3. Toda la trama se explica a lo largo de un extenso texto en el que se cuenta que los primogénitos se encontraban en ese otro país, AHA-MEN-PTAH, que fue engullido por el mar. 4. Los supervivientes establecieron ATH-KA-PTAH, que significa ‘segundo corazón de Ptah’, cuya fonetización griega es Egyptos”.

Analicemos ahora estas falacias. 1. A través del “Libro de los Muertos” sólo se puede llegar a la Atlántida usando mucho la imaginación y el argumento de la fuerza en vez de la fuerza del argumento. Desde luego que sería yo el primero en celebrarlo. Pero sólo he hallado apenas unos cuantos fragmentos que podrían a lo sumo asociarse a los conceptos de la creencia en un lugar de las columnas o pilares que podría asociarse de manera muy indirecta y por los pelos con las Columnas de Hércules. Pero ninguna mención a una Isla o Península desparecida por un gran cataclismo cuyos habitantes fueran los ancestros de los antiguos egipcios. No existe nada de esto en el Capítulo XVII ni en otro capítulo cualquiera. 2. Amenti se escribía en egipcio antiguo imn.t (Imenet) en copto se pronunciaba como Emenet o Ement. Jamás el Amenti se escribió como AHA-MEN-PTAH que además no se puede leer como “primer corazón o corazón primogénito de Ptah”, en todo caso se leería como “Asiento del Corazón de Ptah” o “Sede del Corazón de Ptah”, “el Primer… o Primero”… sencillamente no está escrito. 3. Faraón jamás se escribió en el Antiguo Egipto como afirma Slosman: PHER-AON o PER-AHA. Faraón se escribía como pr-aA (per-âa) que literalmente venía a significar algo así como “el de la Gran Mansión”. Lo que Slosman propone como fer-aon no puede ni traducirse ya que en el antiguo egipcio no existía ni una sola palabra con las consonates f y r o sea, fr; y en cuanto a “per-ahja”, se traduciría en egipcio más o menos como “La Casa Mastíl” o “la Casa Elevada” y un sinfín de combinaciones más puesto que no sabemos a cual de los tres sonidos que se transliteran con una H se refiere Slosman si a la h muda o ligeramente aspirada como la castellana, si a la h fuertemente aspirada como la h inglesa de heart o a la h palatizada parecida a nuestra j o a la que sonararía más o menos como un j seguida de una ch o jch que aparece en el nombre egipcio de Kheops, Jchufu. Por demás está decir que ni PHER-AON ni PER-AHA significan “descendiente del Primogénito”. Esto, sencillamente Slosman se lo ha inventado. Por otra parte, en el Libro de los Muertos no se menciona a ningún país tragado por las aguas con ese nombre inventado por Slosman de AHA-MEN-PTAH. 4. ATH-KA-PTAH no existe. Slosman se refiere a Ht-kA-ptH o sea, Het-ka-Ptah, el nombre que recibía en la antigüedad Menfis y que algunos egiptólogos creen que sería el origen del nombre griego de Aigüptos o Egipto. Algo que aún no ha sido ni siquiera probado. Otros autores creen que el nombre de Aigüptos derivaría de la palabra copta, Güptos o Coptos. Podría seguir mostrándo muchos más ejemplos como este que demuestran los enormes disparates que han salido por boca del célebre Slosman. ¿cómo se pueden tomar en serio las elucubraciones de un Sr. que ha demostrado ser un ignorante de la lengua egipcia antigua?, y que conste que lo digo desde el mayor respeto que pudiera sentir por el Sr. Slosman como persona, porque como investigador, después de leer su obra, poco respeto puedo albergar. La obra de Slosman, por desgracia, no es más que otro de esos estudios especulativos e indocumentados, sin base científica, como la mayoría de los que por desgracia pululan por todas partes y que tanto daño hacen a los verdaderos enigmas de la historia y a todos los que intentamos acercarnos a la verdad del modo más científico posible. Usted me va a perdonar, pero Slosman no ha realizado ningún desciframiento de los jeroglíficos egipcios del Libro de los Muertos, desde ninguna óptica distinta, sencillamente, se ha inventado un montón de falacias y ha jugado a la especulación de ideas y a la interpretación forzada y completamente arbitraria, pasándose por el forro de los calzones todos los tratados de gramática egipcia y todos los lexicones y diccionarios. Lo que Slosman hizo con los jeroglíficos del “Libro de los Muertos”, no tiene ningún mérito, cualquiera con un poco de imaginación podría haberse inventado cientos de falacias imaginativas iguales o más ingeniosas aún.

Pregunta: ¿Piensa que del otro lado del Atlántico –Centroamérica, Mexico, Perú– el legado también se perpetuó en civilizaciones como la Inca, Azteca o Maya?

Respuesta: No considero esta posibilidad, sencillamente porque Platón no dice nada al respecto, como tampoco dicen nada ninguno de los antiguos autores anteriores, contemporáneos y posteriores a Platón. En cualquier caso, esta pregunta, ya ha sido contestada con la anterior que trataba de la posible relación entre Egipcios y Atlantes. Si la relación entre egipcios y atlantes no se sostiene, mucho menos entre los atlantes y los pueblos precolombinos, entre otras razones, porque los atlantes usaban los caballos, los carros, o sea, la rueda y los trirremes; así como el hierro y los grandes acueductos por encima de puentes; elementos que no se usaban en la América precolombina. Mientras que las civilizaciones precolombinas edificaban templos piramidales que los atlantes desconocían.

Pregunta: De descubrirse la Atlántida, ¿la historia de la humanidad tendrá que ser reescrita?

Respuesta: No lo creo. Sólo habría que reescribir –más bien añadir– un capítulo. Me parece una idea un poco magnificada.

Publicado el 27 de enero de 2005 0 comentarios
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